👉 NUEVO: «DIPLOMADO EN PROCESAL CIVIL, LITIGACIÓN ORAL Y REDACCIÓN DE DEMANDAS».
Inicio: 13 de julio de 2026. Más información aquí o escríbenos al wsp
👉 NUEVO: «DIPLOMADO DE ASISTENTE EN FUNCIÓN FISCAL, ADMINISTRATIVO, JURISDICCIONAL Y ESPECIALISTA EN EL NCPP».
Inicio: 21 de julio de 2026. Más información aquí o escríbenos al wsp
👉 NUEVO: «DIPLOMADO EN DERECHO ADMINISTRATIVO Y GESTIÓN PÚBLICA».
Inicio: 24 de julio de 2026. Más información aquí o escríbenos al wsp

Oratoria jurídica: aprenda a usar la voz adecuadamente en una audiencia oral

Sumilla: La voz en la sala de vistas

Cómo citar: Estalella, J. (2010). El abogado eficaz. Madrid: Editorial La Ley, pp. 234-238.


La voz en la sala de vistas

La mala utilización de la voz en los juicios es uno de los errores más comunes que cometen los abogados, incluso aquellos que cuentan con una larga trayectoria profesional. A veces hablan tan bajo que el juez debe advertirles de que suban la voz o exponen con tal rapidez el informe final que las palabras se atropellan unas a otras, haciendo el texto incomprensible. Otras veces, el informe se realiza con el mismo tono, perdiendo entonces toda oportunidad de captar la atención del juez y autoalimentando un estado de inseguridad.

A continuación, veremos cómo dominar la parte de la tarta que nos falta para conseguir un control absoluto de la comunicación: la voz. Junto con la comunicación verbal y la no verbal, la voz constituye la última herramienta de nuestra fisiología que nos falta para completar nuestro taller de herramientas de comunicación antes de introducirnos en la tercera y última competencia del abogado eficaz.

De la importancia de esta herramienta fui consciente durante la celebración de un juicio donde defendía a una administradora de la responsabilidad que le imputaban por disolver la empresa sin cumplir los requisitos establecidos en la ley. La abogada contraria había realizado un buen interrogatorio y le llegó el turno del informe final. Me quedé sorprendido: desmereció todo el trabajo conseguido en unos segundos. Sus ojos pasaban más tiempo leyendo el informe que llevaba escrito que mirando a los miembros de la sala y su voz era casi inaudible. El juez la conminó en dos ocasiones para que hablara más alto, pero apenas logró elevar el volumen. Terminó el informe y creo que ninguno de los que estábamos allí acabamos de entender exactamente lo que había dicho.

El objetivo del presente libro no es que usted consiga una voz de tenor o de locutor. Esto sería una inversión en tiempo y esfuerzo demasiado costosa para el beneficio que le reportaría. Para mejorar su voz y que resulte convincente en los juicios, basta habituarse a seguir los 4 pasos siguientes:

1. Relajación de los órganos fonadores

 Estos órganos, como el abdomen, la mandíbula y los labios, son los implicados directamente en la calidad de su voz. Relajarlos mediante los ejercicios que le indico antes de entrar a la sala de vistas le ayudará a relajarse y a que su pronunciación resulte más clara:

a) Respire profundamente dos veces. El secreto consiste en realizar estas dos respiraciones al revés de como usted respira habitualmente y mantener el aire más tiempo dentro de su cuerpo. Para ello inspire hondo por la nariz y con el aire que entra hinche el estómago como si fuera un globo. Mantenga este aire en su interior unos segundos y luego expúlselo lentamente por la boca, apretando con el abdomen hasta que su estómago se deshinche. Este tipo de respiración se llama diafragmática o costodiafragmática y se ha demostrado la más eficaz para relajarse. No hace falta que exagere la respiración, sino que cambie el modo de respirar, por lo que puede hacerlo mientras espera para entrar en la sala o mientras habla con su cliente.

b) Apriete 3 veces las mandíbulas, haciendo que las muelas se toquen unas contra otras como si mordiera algo. Este ejercicio destensará su boca preparándola para una mejor fonación.

c) Apriete los labios 3 veces, como si quisiera dar un beso a alguien. No hace falta que exagere el gesto con los labios (¡esto podría interpretarse equivocadamente por los clientes!), sino que bastará con que los apriete entre sí para destensarlos.

2. Sentarse en el estrado en la postura del jinete

Ya vimos antes las ventajas que supone para la voz adoptar esta postura en la silla, además del incremento de la agilidad mental que se produce.

3. Utilizar un volumen y un tono de voz para que le oigan

Debe procurar mantener siempre una escala de volumen y tono audibles para los miembros de la sala. No hemos de confundir tono con volumen. El tono es la frecuencia con la que vibran las cuerdas vocales. En cambio, el volumen es la intensidad con la que vibran. El primero indica el número de veces que vibran las cuerdas en una unidad de tiempo, y el segundo la cantidad de aire que les llega. Como explican las abogadas M. RUIZ DEL ÁRBOL y M. Isabel ALBAR en su libro Educación de la voz para juristas, hablar más alto no equivale a forzar la voz. Si la forzamos, al cabo de poco tiempo notaremos sequedad en la garganta, lo que dificultará la pronunciación y logrará el efecto contrario al buscado. Preste especial atención al final de cada frase y en la última parte del informe final, puesto que allí es donde tendemos a correr más. Parece como si la necesidad de terminar pronto nos empujara a hablar más rápido resultando a veces inaudibles.

Las tres sugerencias que le propongo a continuación pueden ayudarle a conseguir el nivel de voz adecuado para que se le escuche durante todo el juicio sin forzar la voz:

a) Elevar el tono a la vez que el volumen. Para elevar el tono imaginaremos que tenemos una «segunda boca» en la parte superior de la cabeza por la que lanzaremos la voz como si fuera un cohete. Actuando así utilizamos la nariz, la boca y los huesos del cráneo como cajas de resonancia, haciéndolas vibrar para que el sonido llegue con más claridad y potencia.

b) Remarcar la posición de nuestros labios al formar las vocales para moldear mejor el sonido. Al ser las vocales las únicas letras que hacen vibrar las cuerdas vocales (pruebe a pronunciar por ejemplo una «t» o una «b» y notará que su garganta no vibra), si exageramos tímidamente la posición (el molde) de los labios nuestra pronunciación será más nítida. Esta es la técnica que utilizan numerosos presentadores y locutores para lograr una buena dicción. No se preocupe por si se siente «artificial» o «exagerado». Grabe este principio en su mente: Lo que usted siente no corresponde casi nunca con aquello que perciben los que le ven y escuchan. La comunicación es lo que usted consigue transmitir en el exterior. Puede sentirse muy nervioso en un juicio, pero si consigue exponer el informe final con apariencia de convicción ésta será la actitud que transmita en la sala.

c) Hablar con un volumen y tono superior al habitual. Conseguirlo es tan fácil como imaginarse que las personas a quienes habla están situadas a más distancia de la que realmente se encuentran. Si necesita elevar su nivel medio de voz, pruebe esta técnica que da espléndidos resultados. Cuando exponga algo en la sala de vistas, imagínese que el juez está tres o cuatro metros más lejos. Si le resulta complicado imaginárselo más lejos, mire un instante a la pared del fondo y hable como si quisiera que ésta le oyera. Intente recordar que lo importante es modificar las representaciones internas que le hacen actuar de una determinada manera (es decir, exteriorizar una actitud).

4. Utilizar la entonación durante el juicio

Entonar cualquier exposición que hagamos es fundamental para no resultar monótonos y aburridos. Para entonar, subiremos y bajaremos nuestro volumen y tono de voz, hablaremos más o menos rápido, y en especial salpicaremos de pausas nuestras exposiciones.

Es cierto que la entonación ayudará a que nuestra exposición no sea tediosa. Pero su función principal es la de captar la atención del juez y la de los demás miembros de la sala subrayando aquellos argumentos, hechos o fundamentos legales que nos interese destacar para que se memoricen con exactitud o para que el juez los anote en su hoja recordatorio de la que se servirá más tarde para dictar sentencia. Ésta es la función principal de la entonación. En la Figura 12 tiene una lista de 4 códigos con los que podrá conseguir la entonación adecuada en las preguntas del interrogatorio, en el informe final o en un recurso. Piense en cada código como uno de esos rotuladores fluorescentes que utilizamos para subrayar. Son para usted como los «fosforitos» de su mente.

Su uso es simple. Coja el guión de preguntas o el esquema del informe final y ponga al lado de las frases o palabras clave el signo (/) si quiere resaltar la importancia de ese dato. Ponga la flecha hacia arriba (↑) si quiere conseguir el mismo resultado.

De todos los fosforitos, sin duda el más eficaz es la pausa. Una pausa entre un argumento y otro, o entre dos datos, permite preparar a nuestro interlocutor para aquello que vamos a decir y le da tiempo para pensar en lo que acabamos de explicarle. Le deja espacios de reflexión necesarios para que se cumpla el efecto de la persuasión. Con una pausa también podemos señalar que lo que vamos a decir «es importante». Si esto lo acompañamos con un ritmo más lento (~), amplificaremos el efecto de memorización en el juez.

A propósito de la efectividad de las pausas, recuerdo que en la vista de un recurso de apelación, cuando me encontraba informando a los magistrados, me fijé que no paraban de hablar entre ellos. De repente detuve mi exposición y permanecí en silencio. No tardó mucho el magistrado ponente en sacar su cabeza entre los códigos que se apilaban en la mesa para decirme: «continúe». Así cumplí el objetivo que me había propuesto: captar de nuevo su atención.

Figura 12. Códigos de entonación

Deja tu Whatsapp en los comentarios para recibir mayor información sobre el «Curso-taller de oratoria jurídica»

1 Comentario

Enviar un comentario

Pin It on Pinterest

1
    1
    Tu pedido
    Trinidad María Enríquez
    - +
      Calculate Shipping
      Aplicar cupón