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¿Cómo escribir las cifras y cálculos numéricos en tus textos?

Quien redacta debe revisar, cotejar, comprobar los datos, incluidos los numerales, números cardinales, ordinales, partitivos, decimales, romanos; monedas, la hora, unidades de medida, dimensiones; también las conversiones y comparaciones.

Cómo citar: Rodríguez, S. (2017). Manual de corrección de textos. Lima: Fondo Editorial de la Escuela de Edición de Lima, pp. 35-38.


Cifras y cálculos numéricos

«Los números son la maldición de los periódicos», me dijo Eduardo Carbajal al entrevistarme aquel día de 1997, cuando postulaba a una plaza en El Comercio. Pasados los años, he confirmado que se trata de un grave problema y no solo de los diarios. Por mi trabajo, he podido coleccionar una serie de increíbles equivocaciones ortográficas de numerales y de números, así como errores en operaciones y cálculos matemáticos. La confusión abarca errores en las dimensiones, unidades de medida e incluso resultados inexistentes. Dicen que los profesionales de las letras no se llevan bien con las matemáticas, yo creo que es solo un pretexto para el descuido.

Quien redacta debe revisar, cotejar, comprobar los datos, incluidos los numerales, números cardinales, ordinales, partitivos, decimales, romanos; monedas, la hora, unidades de medida, dimensiones; también las conversiones y comparaciones. El auxilio, es decir el corrector, no puede ignorar esos aspectos.

A su vez, el corrector tiene que ser exhaustivo: revisar las cifras, cotejar, preguntar y repreguntar. Hay que comprobar que el texto tenga sentido, que las cifras sean un apoyo y no se conviertan, al contrario, en su perdición. Una vez me tocó revisar un artículo hermoso sobre el auge del guano en el Perú, casi no tenía errores; la construcción era adecuada. Sin embargo, en un párrafo sobre la llegada de los japoneses al Perú, el autor afirmaba que la inmigración había empezado hacía cien años, en otro refería que arribaron en 1799. Una simple resta evidenció el error: los primeros japoneses que llegaron al Perú lo hicieron en abril de 1899, fecha que comprobé en la bibliografía del propio autor.

Los autores son seres humanos, por eso pueden equivocarse al registrar fechas. Incluso las grandes agencias internacionales se descuidan. Una noticia, de hace unos ocho años, daba cuenta del hallazgo del fósil de un dinosaurio que habría habitado la Tierra seis mil años atrás. No puedo decir la fecha exacta en la que vivió el animal prehistórico, pero era evidente que el dato estaba equivocado, por lo menos debió tratarse de varios millones de años.

La memoria es frágil, por ello quien trabaja en publicaciones siempre debe estar alerta. Las equivocaciones no solo ocurren con fechas antiguas. Los lamentables atentados del 11 de septiembre (Estados Unidos) y del 11 de marzo (España) suelen ser confundidos, no solo se registra el año equivocado, sino también se invierten los lugares donde ocurrieron.

A propósito de atentados, incendios y accidentes en general, dado que es un tema delicado, se debería tener mayor cuidado, sobre todo si se trata de pérdida de vidas humanas. Muchas agencias no cuentan con especialistas en castellano y traducen mal los cables; si a ello le sumamos el descuido en la redacción, el resultado es una gama de oraciones absurdas:

1. ❌ Incendio causa en Lima casi veinte muertes.
2. ❌ Casi 30 jóvenes fallecen en incendio de discoteca.
3. ❌ De los 34 heridos, 14 fueron evacuados a otros nosocomios por su gravedad, nueve fueron trasladados a clínicas privadas; las otras quince personas aún permanecen internadas.

Una corrección profesional tendría que enmendar las dos primeras oraciones, y evitar el uso del adverbio casi que, aunque aceptado normativamente con numerales cardinales, suele ser malsonante cuanto la cifra es de pocas decenas, como en *Casi 30 jóvenes. Corrección:

1. ✅ Incendio causa en Lima 19 muertes.
2. ✅ Al menos 30 jóvenes fallecen en incendio de discoteca.

Otro problema son los cálculos. En el ejemplo 3 de la página anterior no queda claro si está mal la suma o la resta, o tal vez los datos no son precisos. Si 14 evacuados más 9 trasladados a clínicas suman 23, debe restarse 34 menos 23, lo que resulta 11, no 15, como dice («las otras quince»). Un asunto adicional —una vez aclarados los datos y los cálculos— sería estandarizar el estilo y escribir todo en cifras:

De los 34 heridos, 14 fueron evacuados a otros nosocomios por su gravedad; 9 fueron trasladados a clínicas privadas; las otras 11 personas aún permanecen internadas.

1. Dimensiones y más

Hace algunos años hubo un accidente en una fábrica de explosivos de Lima. Un noticiero informó que el forado, producto de una explosión, medía dos kilómetros. La pregunta es si los dos kilómetros eran de extensión o de profundidad. Otra duda: si se trababa de esta última, ¿no habría sido demasiado profundo un hueco de dos mil metros? El asunto se soluciona al analizar el caso: si el forado se extiende por dos kilómetros, la explosión tendría que haber arrasado casas y todo lo que estuviera a su paso, lo cual no ocurrió. Se trataba de un forado de veinte metros a la redonda.

Ya que estamos tratando sobre dimensiones, preocupa el mal uso de los símbolos más frecuentes: milímetro (mm), centímetro (cm), metro (m), kilómetro (km), gramo (g), kilogramo (kg), tonelada (t), hora (h). Los símbolos nunca llevan punto ni se pluralizan. Las siguientes son equivocaciones que debe corregir el corrector:

❌ En 12,5 ton se calcula la carga decomisada.
❌ E1 agua llegó a los 68 cms3 en algunos tramos.

Las correcciones son las siguientes:

– ✅ En 12,5 t se calcula la carga decomisada.
– ✅ El agua llegó a los 68 cm3 en algunos tramos.

2. Cálculos y más cálculos

Algunos errores de cálculo son anecdóticos; Claudi Alsina (2010, pp. 13- 17) los llama «disparates matemáticos». Una vez, en un diario sin correctores, alguien pensó que para construir un paso a desnivel en Lima se necesitaba llegar al centro de la Tierra, de otro modo no se explica por qué escribió: Los obreros terminaron de cavar 1200 kilómetros en el sector donde se construirá una salida para automóviles particulares.

Más comunes son las fallas numéricas que llegan a nuestros correos. En una invitación a las bodas de oro (cincuenta años) de una empresa, se leía: agradeceremos su presencia en la celebración del medio lustro de vida de nuestra institución. Si un lustro son cinco años, ¿qué se estaba festejando?

Para terminar, ¿saben cuánto mide un campo oficial (en peruano, cancha) de fútbol? Pues una noche, en la TV, donde prescinden de profesionales del lenguaje, un presentador afirmó que el campo medía diez mil hectáreas. Evidentemente, quiso decir diez mil metros cuadrados, de otro modo no me imagino de qué tamaño tendría que ser la pelota.

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